No se muy bien como encarar este post, ya que, al contrario de los otros que he realizado en este lugar (con una marcada tendencia al auto-absurdo), este post, no surge como una maraña de situaciones tragicómicas vividas por mi, sino que son tristemente, situaciones, que debo vivirlas como cómicas para intentar entender lo que esta sucediendo.
También al mejor estilo “protección al menor” o “inicio del espacio publicitario”, les aviso que este post tiene una marcada tendencia política (personal) y que si bien no pretendo ni convencer a nadie, ni pedir que se piense como yo, puede tal ves ofender el olfato oligárquico de algún ruralista susceptible que llegue y olfatee esta pequeña reseña de lo que seguramente denominaría como “oficialista”.
Entonces, en el marco de la recientemente incorporada ley de medios audiovisuales, hago el debidamente notorio comienzo de este post diciendo:
